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martes, 18 de abril de 2017

BARRANCO DE TIRAJANA

                             Situado al pie de la hoya de Tirajana, el barranco del mismo nombre es sin duda alguna el más afectado por la erosión y el de mayor belleza estética de todos los que hay por el sector SE, habiendo generado el abanico de depósitos más extenso denominado Juan Grande.
Desde el Pico de las Nieves y Risco Blanco se generan
gran parte de los aluviones actuales que nutren el inicio
del barrancal, cuyo diseño toma forma a partir de éste puente
Embalse de Sorrueda
Entrante del embudo
     El punto de partida se ubica en la misma fosa, entre Sta. Lucía y S.Bartolomé, desde donde el barranco comienza a mostrarse con nitidez, hasta quedar retenida su red fluvial por la presa de Sorrueda, sita un par de kmts. más abajo. Es a partir de ahí desde donde se puede iniciar el trayecto por el interior del barranco, pudiéndose hacer a pie o en bicicleta de montaña (junto a la presa hay un pequeño párquing). Éste punto inicial es un antiguo embudo de rocas básicas oxidadas por las aglomeraciones acuáticas, en donde se insinúa un sector muy influenciado por éste hecho (estanques o incluso algún lago), que fue cincelado y erosionado, creando un singular y corto cañón repleto de cuevas habitadas por los primeros ancestros gran-canarios (existen huellas de su pasado en ellas).
Una de las cuevas sitas por el corto cañón
Bloque basáltico con
cueva, sito por las bases
 Rocas intermedias de
aspecto traquibasáltico
    Desde el principio el barranco pone en evidencia algunas de sus peculiaridades; se trata de un lugar donde prevalecen las rocas máficas pertenecientes al Tejeda primigenio (asentadas sobre todo en la base), a partir de las cuales se posicionan rocas intermedias y fonolitas en las partes más altas, una distribución armónica donde brillan por su ausencia las rocas félsicas de Tejeda, que se ven por los barrancales sitos más al sur, siendo de destacar la escasez de rocas de brecha del Roque Nublo. También llaman la atención las alzadas de sus roquedales, que se consideran reliquias del estratovolcán primario, puesto que éste sector parece haber sido una zona de recarga de productos eruptivos que pertenecieron al Tejeda basal.
Mucho más raras de ver en éste barranco son las traquitas
Una de las fortalezas
Las fortalezas desde el
interior del barranco
  A poco más de un kmt. se llega al entorno más espectacular, se trata del lugar conocido como Fortaleza de Ansite (Gurriete), unas ruinas volcánicas con apariencia de pitones aislados (hay varios), que solo son roques altamente erosionados por las impetuosas torrenteras que existieron por allí en su día e insinúan una lejana longevidad al paraje, muy castigado también por los desplomes y deslizamientos gigantes que han creado un paisaje digno de visita.
Las fortalezas desde los altos, con una torrentera enfrentada
con uno de los cizallados efectuados por las aguas
                          Se constata por sus derredores, no obstante, la presencia de materia ígnea vinculada a la cercanía de surtidores (lava escoriácea, productos cenicientos, disyunciones columnares y muchas rocas vesiculadas), de composición básica, que parece indicar la proximidad de algún volcán (o varios volcanes ), muy antiguo ubicado por el sector.
Paisaje típico del centro del barranco, con lavas escoriáceas
en la base, terreno repleto de rocas vesiculadas y prismas
encima de un largo almagre. Las disyunciones pueden deberse
a que las coladas se deslizaron de forma aplanada y se estancaron
Disyunciones encima de
un campo de lava escoriácea
con almagre entrambos
Roca vesiculada sita por
el barranco, que está repleto
de éstas rocas por un tramo
      De hecho tanto la Fortaleza, el cercano monte Teheral, el Roque Aguayro (pitón ígneo) y una especie de pequeña caldera que hay junto a Ansite (de dimensiones muy elevadas, con forma de cráter y cuyo interior está lleno de connotaciones típicas de las chimeneas), parece haber sido un centro volcánico con diversos centros importantes de emisión, que pudieron haber estado en actividad en los primeros estadios de la isla en escudo, lo cual explicaría, en parte, el alto grado de deterioro que esgrime éste cantón del SE, mucho más destrozado que todos los demás sitios anexos y que enseguida le hacen a uno sospechar sobre un pasado remoto en el que hubo volcanes independientes de las cámaras del Tejeda.
Otra de las muchas cuevas situadas por el barranco
Catarata gigante al final
del barranco
Con un poco de imaginación
se van descubriendo las
cascadas, saltos y cataratas
      También hay que destacar la presencia de cataratas y cascadas gigantescas secas, que se muestran con descaro desde el comienzo del barranco hasta el final e ilustran el turbulento pasado acuático que llegó a poseer éste costado de la isla en especial. Las mismas secciones de la Fortaleza están enfrentadas con torrenteras que contienen Saltos relevantes y cincelaron, sin duda, ésos bellos roquedales a través de millones de años. Todo el barranco de Tirajana (más de 10 kmts. de largo), está repleto de Saltos de grandes proporciones, algunos de los cuales se deben de reactivar en periodos de tormentas y la anchura del barranco, así como las enormes rocas redondeadas que contiene, muestran el ímpetu que llegaron a poseer los aluviones.
Cascada seca (pintada) situada junto a la presa
Basaltos en la base, cerca
ya de la costa (en el tramo
final del barranco
Cúmulos de cantos
rodados por Juan Grande
      La parte final demuestra éste hecho en todo el abanico de depósitos que se ha almacenado por el sector cercano a la costa, donde apenas se detectan rocas félsicas, ignimbríticas ni de brecha, como en el caso de los otros barrancos situados más al sur (excepto el del cercano Fataga), lo que parece indicar que por ésta parte de la isla el edificio de Tejeda era mucho más robusto y alto y no se vio afectado del mismo modo por las violentas explosiones y deposiciones de sus columnas eruptivas.
Interior del barranco de Tirajana
                          Un dato muy singular es comprobar extensos cúmulos de coladas de lava básica (basaltos), por las bases cercanas a las costas que evidencian ésta cuestión.