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viernes, 18 de mayo de 2018

LANZAROTE (Generalidades)

   La isla de Lanzarote es una de las llamadas "islas orientales" (junto a Fuerteventura) de las Canarias y está situada frente a las costas del NW africano. Su formato actual, como ocurre con la otra, es alargado al contrario de lo que acontece con otras islas del archipiélago que lo poseen en escudo, si bien es cierto que éste hecho (isla estirada) también se observa en el sector opuesto (La Palma).
Las islas Canarias poseen evidencias de que, en principio,
emergieron de manera separada con formatos de escudo
        Sin embargo, el formato inicial de todas las islas Canarias parece ser similar es decir; se trata de islas individuales que comenzaron a erigirse en escudo, pero cuya extensa trayectoria (sin apenas subsidencia), propició que algunas de éstas islas, en principio separadas, se fueran uniendo en grupos compactos, debido a la posterior incidencia ígnea de origen fractural que se produjo en ellas y entre ellas. Sus episodios iniciales las vinculan más bien a procesos aislados, derivados de un "punto caliente expandido de tipo moderado", cuyo aspecto pasivo es la consecuencia de una posible "convección de borde de placa", de los magmas que son dirigidos hacia las costas africanas desde la gran dorsal transatlántica y que, tras chocar contra los murales soterrados del robusto cratón situado en la mitad NW del continente (cuya antigüedad, estimada en unos 170 m.a., es de las más longevas del planeta), retornan con dificultad hacia el Atlántico para ser devueltos otra vez hacia África, provocando una rotación continua a la que se ha definido con ésa expresión (Carracedo).
Acumulación energética frente a las costas africanas,
con una posible rotación magmática en el manto que
sería una de las  2 causas de las igniciones, siendo la
2ª de procedencia fractural vinculada a diversos factores.
La Graciosa es una isla
que se ha formado a partir
de 3 volcanes separados y
sirve de ejemplo de lo que
ocurrió en Lanzarote.
Lanzarote y sus 2 escudos;
arriba Famara y abajo
Los Ajaches.
 El hecho fractural completa esa fase anterior, que fomenta los basamentos de éstas islas de manera separada, pudiendo llegar a unir algunas de ellas hasta derivar en estructuras empalmadas por los nuevos productos eruptivos y las correspondientes etapas erosivas que, con sus sedimentaciones, cooperan en el posterior diseño ya ampliado y conjuntado de islas mucho mayores. Tal parece ser el caso de Tenerife (síntesis de 3 islas unificadas), Fuerteventura (3) y Lanzarote (2), estando consideradas éstas 2 últimas a su vez como una única unidad geológica erigida frente a las costas saharianas, con cuyas estructuras parecen estar más emparentadas de lo que en principio se creía.
Los Ajaches, visión desde
el sector norte.
Famara, con el volcán
Corona al fondo.
     Lanzarote se fraguó con 2 pequeñas islas erigidas como escudos menores (se cree que Famara perdió la mitad de su estructura a consecuencia de un deslizamiento gigante), que se formaron en espacios de tiempo diferentes muy separados entre sí. La más antigua se localiza en el sur (Los Ajaches) y comenzó a emerger sobre el mar hace unos 19-20 m.a., estando en actividad durante unos 4 m.a. en 2 etapas separadas por un intervalo temporal. Con posterioridad hubo un largo paréntesis de unos 2 m.a., hasta que hace unos 11-10 m.a. comenzó a fraguarse el 2º escudo isleño en el norte (Famara), al que se le otorgan 3 fases constructivas que finalizan hace unos 3,8 m.a. Tras otro parón prolongado de 1 m.a., la actividad retornó y continuó hasta el momento actual, estando localizadas sus manifestaciones fisurales entre esas 2 antiguas islas y por la periferia, lo que fomentó el relleno del vacío que las separaba hasta entonces.
Volcanes en botones.
Montañas del Fuego
 Sus edificios esgrimen formatos de tipo explosivo (sobre todo estrombolianos e hidromagmáticos), típicos de las Zonas Volcánicas fisurales, siendo una característica general de la isla la escasez de rocas evolucionadas, al contrario de lo que acontece en las demás islas de Canarias. Posee una orografía aplanada (su cota máxima está en el volcán de la Corona con poco más de 600 mts), que impide la descarga de los vientos húmedos del norte (alisios), los cuales suelen atravesarla como trenes expresos y, por eso mismo y su ubicación cercana al África ecuatorial es árida, aunque la escasez de lluvias evita un mayor grado de erosión y esto permite que sus edificios ígneos se conserven en un estado excelente y sin apenas vegetación, lo que facilita la visión de sus estructuras de una manera limpia al contrario de lo ocurre, por ejemplo, en la Garrotxa (Girona).
Varios edificios gigantescos pertenecientes a la Hilera del Este

     La parte central de la isla (donde antes había mar), se debió convertir en un sector de debilidad fractural y fue por allí por donde se fueron erigiendo varias hileras de volcanes alineados, que nos muestran su vinculación con importantes fallas del terreno con dirección preferente SW-NE. La línea más notoria y robusta se encuentra al Este y conectó las 2 islas con una serie eruptiva vigorosa, que dió lugar a una veintena de volcanes estrombolianos gigantescos. También se detectan varios alineamientos más pertenecientes a procesos diferentes (con direcciones semejantes), en el sector oeste (Centro ígneo de Caldera Blanca, Soo, Tao, Tinajo, El Cuchillo o las mismas islas del archipiélago Chinijo),  mientras entre ambas hay otras no tan fáciles de distinguir, pues están semiocultas por las series de Timanfaya de 1730-36, pero sus tonos más claros o suavizados delatan su mayor vejez, pese a que se hallan enmascarados por los efluvios de esas series.
    Todas éstas series eruptivas son diferentes a las de 1730, pues su morfología es de tipo más alcalino y sus restos se hallan mezclados con una materia terrosa simple, que procede a las laderas soterradas de la placa africana, lo que indica que ésta isla no posee basamento ígneo, sino que está aposentada directamente encima de su borde litoral, hecho que puede explicar en parte su apariencia de entorno fisural. Éste hecho se trasluce con la posición que tienen la mayor parte de sus bocas eruptivas, que se hallan dispuestas justo en dirección opuesta a las costas de África, dando a entender que las fisuras proceden desde allí y por eso  poseen ese grado de inclinación.
Las series de Timanfaya poseen un tono oscuro que las distingue
con facilidad del resto y sus bocas están quebradas y quemadas.
Pero algunas chimeneas más antiguas han sido tapizadas por sus
lapillis (como la loma que se ve en el frente izqdo.) o se asoman
de manera discreta con tendencia a adoptar otros colores (líquenes).
Volcán explosivo vetusto,
con caliche y lapillis debajo.
Tobas de caliche
     Por contra, la mayor parte de los volcanes de las series anteriores destacan por sus tonalidades claras y suavizadas, que corresponden a una mezcla de polvo sahariano con restos de conchas y animales marinos desintegrados (carbonatos cálcicos), que al descomponerse pasaron a formar parte de ese polvo, formando al caer a tierra firme unas tobas denominadas "caliche", que se hallan depositadas, sobre todo, en las crestas de los volcanes vetustos y sirven para identificarlos cronológicamente (cuanto mayor sea el grosor de caliche, más viejo muestra ser), dicho caliche al despeñarse en placas por la inercia de su peso, descubre el verdadero rostro de ésos más antiguos volcanes, que suelen estar tapizados con gruesas capas de lapillis y señalan que tuvieron actividad estromboliana terminal.
       También hay que procurar reconocer lo que son simples colinas de depósitos, que en ocasiones se hallan alargadas por haber sido voluminosos itinerarios de flujos y regueros de lava (por lo general del tipo malpais (aa). 
                                

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