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miércoles, 10 de mayo de 2017

LANZAROTE (Generalidades)

                              La isla de Lanzarote es una de las llamadas "islas orientales" (junto a Fuerteventura) de las Canarias y está situada frente a las costas del NW africano. Su formato actual, como ocurre con la otra, es alargado al contrario de lo que acontece con otras islas del archipiélago (G.Canaria, Gomera o El Hierro) que lo poseen en escudo, si bien es cierto que éste hecho (isla estirada) también se observa en el sector opuesto (La Palma).
Las islas Canarias poseen evidencias de que, en principio,
emergieron de manera separada con formatos de escudo
                           Sin embargo, el formato inicial de todas las islas Canarias parece ser similar es decir; se trata de islas individuales que comenzaron a erigirse en escudo, pero cuya extensa trayectoria sin apenas subsidencia (hundimiento paulatino de su masa en el océano por efecto de su peso), propició que algunas de éstas islas, en principio separadas, se fueran uniendo en grupos compactos debido a la posterior incidencia ígnea de origen fractural que se produjo en ellas y entre ellas.
                            Sus episodios iniciales las vinculan más bien a procesos aislados, derivados de un "punto caliente expandido de tipo moderado", cuyo aspecto pasivo (con menor grado de potencia energética que los conocidos casos de Hawaii, Reunión o Islandia, por ejemplo), son la consecuencia de una posible "convección de borde de placa", de los magmas que son dirigidos hacia las costas africanas desde la gran dorsal transatlántica y que, tras chocar contra los murales soterrados del robusto continente, retornan con dificultad hacia el Atlántico para ser devueltos otra vez hacia África, provocando una rotación continua a la que se ha definido con ésa expresión (Carracedo).
Acumulación energética frente a las costas africanas,
con una posible rotación magmática en el manto que
sería una de las  2 causas de las igniciones, siendo la
2ª de procedencia fractural vinculada a diversos factores.
                          El hecho fractural complementa ésa fase anterior, que fomenta los basamentos de éstas islas de manera separada, pudiendo llegar a unir algunas de ellas hasta derivar en estructuras empalmadas por los nuevos productos eruptivos y los correspondientes periodos erosivos que, con sus sedimentaciones, cooperan en el posterior diseño ya ampliado y conjuntado de islas mucho mayores. Tal parece ser el caso de Tenerife (síntesis de 3 islas unificadas), La Palma (2), Fuerteventura (3) y Lanzarote (2), estando consideradas éstas 2 últimas a su vez como una única unidad geológica erigida frente a las costas saharianas, con cuyas estructuras parecen estar más emparentadas de lo que en principio se creía.
La isla de La Graciosa es el resultado posterosivo en
el que se vieron implicadas 2 islas de origen volcánico.
Nos muestra como se fue uniendo también Lanzarote
                        El origen de las fracturas puede ser divergente y aparte de las que pueden generar las propias estructuras de las islas, hay que tener en cuenta las que se puedan derivar de los movimientos de las placas africana y oceánica, con sentidos algo contrapuestos (aunque estén soldadas desde sus inicios) o las relacionadas con las fuerzas ígneas que presionan la corteza superficial y la resquebrajan, causando los consiguientes terremotos y sus efectos colaterales en forma de fallas.
Islas en escudo de Lanzarote; Famara (norte) y Los
Ajaches (sur), cuyo espacio fue rellenándose con las
erupciones posteriores y las sedimentaciones.
                               Lanzarote se fraguó con 2 pequeñas islas erigidas en escudos menores, que se formaron en espacios de tiempo diferentes muy separados entre sí. La más antigua se localiza en el sur (Los Ajaches) y comenzó a emerger sobre el mar hace unos 16 m.a. (algunos autores la alargan hasta los 20), estando en actividad durante unos 4 m.a. en 2 etapas separadas por un corto intervalo. Con posterioridad hubo un largo paréntesis de unos 2 m.a., hasta que hace unos 10 m.a. comenzó a fraguarse el 2º escudo isleño en el norte (Famara), al que se le otorgan 3 fases constructivas que finalizan hace unos 3,8 m.a. Los 2 antiguos escudos menores se hallan en la actualidad muy erosionados, aunque se insinúan aún sus moles con relativa nitidez.
                             
Lanzarote posee también algunos volcanes de origen
hidromagmático, siendo el caso más afamado el del Golfo
                         Tras otro parón prolongado de 1 m.a., la actividad retornó y continuó hasta el momento actual, estando localizadas sus manifestaciones fisurales entre ésas 2 antiguas islas y por la periferia, lo que fomentó el relleno de la oquedad que las separaba hasta entonces. La mayor parte de éstos últimos vertidos son de tipo toleítico (poco alcalinos) y sus edificios esgrimen formatos estrombolianos, hidromagmáticos y efusivos, típicos de las Zonas Volcánicas fisurales, siendo una característica general de la isla la escasez de rocas evolucionadas, al contrario de lo que acontece en las demás islas de Canarias.
Volcán Corona, situado encima del escudo de Famara
                             La isla posee una orografía aplanada (su cota máxima está en el volcán de la Corona con poco más de 600 mts), que impide la descarga de los vientos húmedos del norte (alisios), los cuales suelen atravesarla como trenes expresos y, por eso mismo y su ubicación cercana al ecuador, es árida aunque la escasez de lluvias evita un mayor grado de erosión y esto permite que su ambiente fisural "toleítico" se conserve en un estado excelente.

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